Turismo accesible, turismo para todos

Ahora que las vacaciones de verano llegan a su fin, hemos creído conveniente dedicar un post a analizar brevemente la situación de la accesibilidad para discapacitados dentro del sector turístico en nuestro país. Viajar siempre supone una aventura, pero para los turistas con discapacidad, por desgracia la aventura acaba convirtiéndose en muchas ocasiones en un experiencia frustrante. 

España es un país con una sólida tradición turística y son ya muchos los hoteles, museos, aeropuertos, espacios naturales o transportes públicos que cuentan con instalaciones parcial o totalmente accesibles. Sin embargo parece que todavía queda mucho trabajo por hacer y la más pequeña barrera arquitectónica sigue siendo un desafío a veces insalvable para las personas discapacitadas.

Según el estudio “Hábitos y actitudes hacia el turismo de las personas con discapacidad física” realizado por PREDIF (Plataforma Representativa Estatal de Grandes Discapacitados Físicos), a la hora de viajar una persona con discapacidad física acaba desembolsando cada día un 39,5% más de dinero que la media, debido a la necesidad de disponer de unas instalaciones y servicios acorde a sus necesidades específicas. Y esto sólo parece ser un ejemplo.

Otro dato que evidencia la desigualdad existente hace referencia a la falta de adaptación de los transportes públicos a las necesidades de las personas con discapacidad: el 69% prefiere utilizar un coche privado debido a la falta de infraestructuras y medios de transporte accesibles.

La accesibilidad en los hoteles también refleja datos similares. La oferta hotelera aún es reducida y las personas con discapacidad acaban destinando una cantidad mayor dinero ante la necesidad de disponer de servicios adecuados para ellos.

La OMT (Organización Mundial de la Salud) redactó un conjunto de Recomendaciones para un Turismo Accesible, basadas en los aspectos más importantes de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2006. Estas recomendaciones deben ser la referencia básica para que todas las instituciones y empresas garanticen que las personas con discapacidad tengan acceso a los entornos físicos y sistemas de transporte y sistemas de información.

El turismo debe ser un derecho para todos y las empresas e instituciones deben afrontar este reto como una oportunidad para el sector. En España viven actualmente más de 3,85 millones de personas con discapacidad, lo que significa el 9% de la población, y este grupo de turistas potenciales dispone en muchos casos de suficientes recursos económicos para viajar. La Unión Europea prevé una tasa de crecimiento anual de 1,2% hasta el año 2020.

Parece evidente que promover el turismo accesible es, además de una forma de defender el derecho al ocio para todas las personas, una interesante oportunidad de negocio para un sector que es uno de los pilares de nuestra economía.

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