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Las mujeres con discapacidad sufren una mayor discriminación que los hombres para acceder al mercado laboral

Coincidiendo con el Día Internacional de la Mujer, celebrado el pasado 8 de marzo, la Fundación CERMI Mujeres – una organización sin ánimo de lucro cuyo objetivo es favorecer las condiciones para que las mujeres y niñas con discapacidad puedan disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones de todos los derechos humanos y libertades fundamentales, – ha publicado un manifiesto en el que denuncia la discriminación que sufren las mujeres con discapacidad a la hora de acceder al mercado laboral. Esa discriminación condena a las mujeres con discapacidad a un situación de precariedad y empobrecimiento que reduce las posibilidades de desarrollo de un proyecto de vida propio y de una plena participación en su comunidad.

 

 

¿Son invisibles las mujeres con discapacidad?

El manifiesto, que ha sido elaborado también en lenguaje de signos, pictogramas, lectura fácil y braille, pone de relieve una discriminación que para muchos es vox populi. El manifiesto destaca, por ejemplo, que la tasa de inactividad de las mujeres con discapacidad en España ha ascendido al 64%, una cifra que supera con creces a la de los hombres y que provoca que muchas mujeres con discapacidad ni siquiera se encuentren en el proceso de búsqueda de empleo. Las mujeres con discapacidad constituyen un colectivo pobre y excluido, debido principalmente a la falta de formación, las diferencias salariales con respecto a los hombres, y los obstáculos derivados de la ausencia de conciliación de la vida familiar y laboral.
Las mujeres con discapacidad forman un colectivo muy numeroso que supera los dos millones y medio de mujeres, una cifra tan considerable que se hace necesaria la implantación de medidas urgentes para mejorar sus condiciones de vida y facilitar su acceso al mercado laboral. Si las mujeres con discapacidad superan los dos y medio de personas, ¿cómo es posible que no sean más visibles en la sociedad y que de hecho parezcan invisibles a los ojos de la mayoría de las instituciones públicas y privadas?

 

 

Las mujeres con discapacidad trabajan en unas condiciones de mayor precariedad

Según el manifiesto publicado por la Fundación CERMI Mujeres, cuando las mujeres con discapacidad encuentran un empleo, se encuentran en la mayoría de las ocasiones con unas condiciones de mayor precariedad que los hombres con discapacidad. Por ejemplo, les ofrecen más contratos a tiempo parcial y su remuneración suele ser inferior. Según datos del INE del año 2006 (no existen datos más recientes), los hombres cobraron una media de 25.924,43 €, y las mujeres 20.131,41, mientras que los hombres con alguna discapacidad ingresaron unos 20.614,20 € frente a los 17.365 € de las mujeres con alguna discapacidad. ¿Por qué las mujeres con discapacidad cobraron 8.000 € brutos menos que los hombres sin discapacidad? ¿Por ser mujeres? ¿Por tener alguna discapacidad? ¿Por ambas razones? Es evidente que las mujeres con discapacidad sufren una doble discriminación a la hora de acceder al mercado laboral.

 

 

Facilitar el acceso al mercado laboral de las mujeres con discapacidad es una tarea de todos

Para acabar con esta doble discriminación, la Fundación CERMI Mujeres insta a las administraciones públicas a poner en marcha políticas específicas que promuevan la formación y el empoderamiento de las mujeres con discapacidad, especialmente de las mujeres con discapacidad intelectual, las mujeres del entorno rural y las mujeres con pluridiscapacidades, los grupos que se enfrentan a un mayor número de obstáculos a la hora de acceder al mercado laboral.
Según el manifiesto de la Fundación CERMI Mujeres, también es esencial garantizar un entorno laboral seguro para todas las mujeres con discapacidad, libre de cualquier manifestación de violencia o acoso, exigir a las empresas que cumplan la cuota de reserva de puestos para personas con discapacidad, e impedir que las mujeres con discapacidad se queden fuera del proceso de transformación digital.

 

 

Juan Lozano
Convencido de que el único modelo posible de colaboración en nuestra sociedad es aquel que busca un equilibrio para que todas las personas cubran sus propias necesidades, en contra del modelo de la competencia y la obsesión por ganar dinero sin importar cómo se gana. En el año 2007 fundó junto con otros amigos y empresarios el Centro Especial de Empleo Vivva.